“Nunca
antes, la arquitectura había estado tan alejada, tan desocupada, de la
socialización de los espacios. Esta forma de habitar se podría definir
como arquitectura de la violencia y la seguridad. Estas nuevas estéticas
de la seguridad, junto con la proyección de espacios fulgurantes de la
cultura y el entretenimiento, están sembrando el territorio tecnológico y
urbano de ruinas distópicas”, explica el artista Dionisio González.
“Habría, en cierto modo, que recuperar la cacotopía, como definición del
mal lugar, para establecer este espacio de ruinas furibundas. Mientras,
la ciudad digital expande su movimiento como el sistema solar, de forma
vertical, hacia una economía de la cultura transnacional, sus
construcciones en “apariencia” están somatizadas por una nueva
topografía del terror, fundamentadas en ocupar todos los espacios huecos
del mundo”.
Para Fernando Francés, director del CAC Málaga, “Dionisio González
crea arquitecturas sustitutivas y propositivas, como una especie de
defensa contra la misma naturaleza, a veces brutal, a veces devastadora,
a la que en ocasiones no le queda más que bunkerizarse, como él mismo
la denomina, como una línea Maginot en defensa de la misma naturaleza”.
La preocupación por el espacio que habita el ser humano le viene a
Dionisio González de largo tiempo atrás, quedando reflejado en esta
década de producción que acompañan la muestra Parresia y lugar. El
concepto parresia hace referencia al filósofo Michel Foucault que abordó
esta cuestión preocupado por las relaciones entre verdad y
subjetividad.
Dionisio González (Gijón, 1965), artista multidisciplinar afincado en
Sevilla, reinventa el paisaje, los espacios y sus derivas sociales.
Preocupado por los modos de habitar contemporáneos, las relaciones del
hombre con la naturaleza y el naufragio social crea obras reactivas y
propositivas. Invenciones que permiten imaginar nuevas realidades, en
las que coexisten caos y belleza, conjuntamente con una fuerte carga
conceptual y teórica que articula las posibilidades de crear un lugar
mejor y más habitable. En sus obras, Dionisio González platea soluciones
de cómo deberían haber sido, o como deberían ser desde su pensamiento,
desde su verdad, estas construcciones, edificios, hogares y casas. Desde
sus primeras instalaciones mostraba su preocupación por los espacios y
la luz, pero pronto evolucionó al empleo de la fotografía como medio de
profundizar en esa concepción espacial y a la propia arquitectura como
inquietud central.
La mayoría de obras que pueden verse en la muestra Parresia y lugar
son fotografías que el artista ha tomado in situ y que luego modifica
digitalmente. Primero teoriza los proyectos que conforma en bocetos
instalativos que luego lleva a las tres dimensiones situándolos en el
espacio a intervenir. El artista establece su trabajo en series. Podrán
verse en el CAC Málaga: Dauphin Island, Las horas claras, Halong Series,
Thinking Hanoi, Thinking Amsterdam, Inter-Acciones, Busan Project,
Instalación: Construir, habitar, existimar, Thinking Central Park,
Dialectical Landscape y Cartografias para a remoção.
En la serie Dauphin Island, González altera el espacio a partir de la
edificios preexistentes y ubica otros de tamaño reducidos sobre
aquellos vacíos de la playa en los que los restos indican una presencia
anterior. Logra una restitución total de la zona (arquitectura
sustitutiva) y plantea soluciones con materiales que pueden resistir
tormentas y tornados (arquitectura propositiva). La serie está realizada
en la isla del mismo nombre, perteneciente al estado de Alabama (EEUU).
El interés por Dauphin Island procede del estudio de arquitecturas
acuáticas y palafíticas que tienen su origen en el neolítico. Se trata
de una isla frente al Golfo de México que ha sufrido numerosas
catástrofes naturales y para la que se han propuesto proyectos
arquitectónicos “bunkerizados” en aquellos espacios previamente
devastados por huracanes y tornados como El Katrina. En las obras que
componen esta serie Dauphin Island I, II, VII, X y XI (2011), el artista
ha recreado situaciones cotidianas, con mujeres tomando el sol, tablas
de surf o personas caminando, no se ha limitado a integrar los
edificios, sino a demostrar su cotidianidad.
Por otra parte, el proyecto Halong Series subraya como los hábitos de
asentamiento de la marginalidad se territorializan en espacios
invisibles. New Halong I (2013), Halong IV (2009), Halong IV (2009) y
Halong VIII (2009) muestran como en la Bahía de Halong, Vietnam, dichos
emplazamientos se encuentran expuestos a la visibilidad etnográfica. Las
aldeas flotantes, que se extienden a lo largo de 120 km de costa,
caracterizadas por una arquitectura vernácula corren el riesgo de ser
desnaturalizadas ante el fenómeno de la asimilación que se produce
cuando tiene lugar un cambio asimétrico entre dos sociedades: donde la
más fuerte subordina a la otra, haciendo de ella su imagen refleja.
Las horas claras son fotografías a partir de Venecia por González,
resultado de un trabajo anterior de exploración donde determinó las
localizaciones exactas de arquitecturas ausentes proyectadas para esta
ciudad por arquitectos como Wright, Le Corbusier, Kahn y Rossi. Tras
esto, ha ido levantando los edificios tridimensionalmente a partir de
los dibujos y los planos existentes. Ha hecho realidad lo que estaba
solamente planteado. Es un trabajo de integración, de reemplazo, que
conforma una Venecia posible o una Venecia que pudo ser. En Memorial
Masieri (2011), González ha presentado el proyecto para la realización
de una Residencia-Refugio para académicos y estudiantes de Arquitectura
de Venecia de Wright confiado en 1952 por la familia Masieri, en memoria
de su hijo Angelo. En la parcela triangular en la que había una modesta
casa con vistas al Gran Canal, el arquitecto norteamericano diseñó un
nuevo edificio que no fue aprobado debido al incumplimiento de
determinados requisitos de los reglamentos de construcción.
En Cartografías para a remoção el artista admite que no solo
interviene, sino que interfiere en la problemática extrema de las
favelas de Brasil, como proyectista o como regulador social. Este,
intenta establecer un rol social en defensa de estos asentamientos,
proponiendo no su erradicación sino su saneamiento que no es sino la
intervención; la alteración, a partir de la “cartografía” ya existente,
como puede apreciarse en las obras Heliopolis (2006), Nova Heliopolis
(2006), Nova Heliopolis (2006), Nova Ipiranga (2006), Acqua Gasosa I
(2006), Nova Acqua Gasosa I (2007), Ipiranga II (2006), Comercial Santo
Amaro (2007) y el vídeo Revelação do subúrbio (2007). La favela es el
icono que de forma más rotunda nos muestra cómo la arquitectura urbana
puede ser un asunto que se resuelve mediante una lógica popular.
A partir de cuatro miradas sobre Central Park: Frederick Law Olmsted,
Walter Benjamin, J. D. Salinger y Lady Gaga, González se propone la
idea del refugio como monumento y la prolongación aérea del parque como
recurso dialéctico. La serie fotográfica Thinking Central Park presenta
pequeñas “acciones” constructivas en el parque que operan como cabinas o
cabañas que, como señalara Bachelard, constituyen la soledad centrada.
Forman parte de esta serie Olmestd’s Eye (2017) y Lady Gaga’s Belvedere
(2017). Además, la serie Dialectical Landscape, en blanco y negro,
pretende una ideación radical del paisaje urbano. Es, a su vez, un
homenaje a Smithson al que le apasionaban las ortofotografías y las
vistas aéreas desde donde contemplar los movimientos de tierra y la
transformación del territorio, como puede verse en Dialectical Landscape
I, II, III, IV, V, VI y VII (2017).
Instalación: Construir, habitar, existimar es un conjunto de
fotografías, documentos, maquetas y holografías que centran la historia
de dos viviendas residenciales de mediados de siglo XX: La Casa Celan y
la Casa Madeleine, ejecutadas por Marcel Breuer y Erich Mendelsohn
respectivamente. A la manera de un falso documental González mezcla
verdad y ficción se confunden enlazando la ejecución y los
acontecimientos vitales en torno a estos “dos iconos de la arquitectura
moderna”. Esta extensa serie está conformada por: Celan House (2015),
Madeleine House (2015), Archivo Celan I, II, III, IV, V, VI y VII
(2015), Archivo Madeleine I, II, III, IV, V, VI, VII y VIII (2015),
Maqueta Celan (2015), Maqueta Madeleine (2015), Prisma holográfico
Dreamoc HD3 (Madeleine House) (2015), Prisma holográfico Dreamoc HD3
(Madeleine House) (2015), Prisma holográfico Dreamoc HD3 (Celan House)
(2015) y Prisma holográfico Dreamoc POP3 (Celan House) (2015).
La Casa Celan pensada por Marcel Breuer para el poeta Paul Celan en
Plaisir (Isla de Francia), fue finalmente construida en 1954 por el
arquitecto en Wellfleet, Massachusetts, como vivienda personal. Era un
espacio liberado de tendencia y proyectado según lo que Simmel llama el
Stimmung o tonalidad espiritual del paisaje; que se fundamenta en el
estado psíquico y reflexivo del observador o en la propia inconsciencia
de las cosas que establecen el orden del paisaje. La Casa Celan es, sin
duda, el proyecto más singular de Breuer y una de las más paradójicas
construcciones del movimiento moderno en arquitectura. El hecho de su
destrucción posterior, de su derrumbe, de que aquel orden sucumbiera a
la ausencia (el 18 de abril de 1970), hace de esta casa algo
inaprensible. Cuando Celan en 1958, cuatro años después de su
terminación, visitó a Breuer en Wellfleet en la casa que llevaba su
nombre exclamó: “aquí habría que fundar la asociación de los expulsados
del mundo”. La Casa Madeleine fue realizada en abril de 1953 por Erich
Mendelsohn para Madeleine Haas Russell en Indian Tree, Novato, San
Francisco. Sería la última obra acabada que el arquitecto dejó en vida.
Proyectó una casa integrada en la naturaleza, donde perderse, habitar de
otra manera el espacio y el tiempo, sin presuposición ni finalidad. La
demolición de esta casa en 1965 creó una anomalía, un desajuste
histórico.
Busan Project VI (2011) muestra el proyecto que las autoridades de la
ciudad de Busan propusieron hacer a González. Este, era un estudio de
intervención sobre las colinas degradadas que rodean a la metrópolis,
provocado por un proceso de acampamiento habitativo disfuncional y
urbano generado en los años diaspóricos o migratorios de la guerra y
posteriormente durante el apogeo industrial. De esta experiencia del
artista, nace también por parte del conjunto de todas estas
instituciones la idea proyectual y constructiva de llevar a la práctica
real; en definitiva a un plano físico y funcional dichas imágenes como
residencias de estudiantes, miradores y/o museos, como medio de
alternancia y convivencia entre la lícita tenencia de las barriadas
provisorias. Y no ya desde el desacoplamiento o la supresión sino desde
la consunción y la conmixtión de elementos que rearmen una contextura
empresarial y disuadan la repugnancia inspirada por los suburbios.
Por otra parte, la serie Inter-Acciones revela un conjunto de
arte/factos envueltos por una poética del lugar, en palabras de
Jean-Louis Déotte, las obras informan, aparatizan los destinatarios, en
este caso, desde el lugar. Pero también revelan según González, el
abandono, la inconveniencia de la arquitectura en la escena. En todo
momento son localizadores, arquitecturas que señalan el emplazamiento,
limitadores del ambiente que se significan por su capacidad de
sorprender y fundamentalmente, por su voluntad de evocar. Arquitecturas
alzadas sobre pilotes que se reglamentan por un empleo inusual del
espacio y por una ocupación que provoca extrañamiento y excepción; bien
por la tipología de la propia arquitectura, bien por su adaptación al
paisaje y el equilibrio que se da cuando la naturaleza interactúa con el
aparato arquitectónico.
También podrá visionarse el vídeo Thinking Ámsterdam (2018), donde, a
partir de una visión excéntrica o periférica de Ámsterdam y a través de
arquitecturas ejecutadas en las últimas dos décadas, el artista muestra
los conceptos de habitación, uniformización y heterotopía. Lo hace a
partir de 17 proyectos arquitectónicos que anticipan diferentes modos de
habitar: desde el contraer domicilio al tener casa abierta o tomar
asiento. Finalmente, cuestiona una historia de la velocidad que
anticipan las puertas, los puertos y los telepuertos como el ensamble
perturbador de un “topos” movedizo.
Por último Thinking Hanoi (2009), relaciona los más de veinte lagos
de la ciudad con el flujo insalubre de las motocicletas. Esto provoca
una especie de pandemia social circulante y vial que empuja a la ciudad
hacia una nube comburente y rítmica. El agua es, en esta narración, el
elemento vinculante en su pureza pero en su estanqueidad e insalubridad
también. Las lluvias provocan, no pocas veces, inundaciones en la ciudad
exudando las alcantarillas y las aguas cloacales. Acompañando estos
ritmos, estos flujos de agua, aparecen otros de carácter circulatorio y
expeditivo. González muestra centenares de motos, que a la vez, se
incorporan en pequeños cruces en todas direcciones. No hay reglas solo
aminoramientos de ritmo. Nadie cede el paso a nadie. Las motos se tocan
entre sí, unos se apoyan sobre otros en un asombroso equilibrio mientras
las bocinas suenan sin parar, no como una interpelación sino como voces
asonantes que balizan su situación en ese apocalíptico caos vial
procomún. Lo que establece el ritmo en la fatalidad.
Dionisio González (Gijón, Asturias, 1965), doctor en Bellas Artes por
la Universidad de Sevilla y profesor de la misma. Ha recibido numerosos
premios como la Beca Leonardo. Fundación BBVA a Investigadores y
Creadores Culturales (2016/2018), Premio Nacional de Grabado, Museo del
Grabado Español Contemporáneo (2015) o Winner of European Month of
Photography Arendt Award, Luxemburgo, París, Berlín, entre otros. Su
obra está presente en museos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía, Madrid, el Museum of Contemporary Photography, Chicago, EEUU. o
el Centro Nacional de Arte Contemporáneo de París así como en
importantes colecciones privadas. También ha participado en la feria de
arte de ARCO en Madrid. Ha expuesto sus obras por infinidad de galerías y
centros de arte situados en ciudades de todo el mundo como Centro
Cultural de España en México; JE JU BIENNALE. Corea del Sur; Galerie
Richard, Nueva York, Estados Unidos; Taubert Contemporary, Berlín,
Alemania; ProjectB, Milán, Italia; Katz Contemporary, Zúrich, Suiza;
Maison Europenne de la Phothographie, París, Francia o en The Colums Art
Center For Visual and Performing Arts, Seúl, Corea del Sur, entre
otros.