Página de pintura y artes. Artista plástico alicantino de vanguardia.Pintor nacido en Piedrabuena. Arte en Alicante. Arte Contemporáneo. Interiorismo, decoración.Videoartista. Fotógrafo. Venta de obras de este autor. Página de interés para diseñadores y coleccionistas. Mas que pintor me considero investigador plástico Contacto: ramon.palmeral@gmail.com. La mayor sadisfacción que tengo al pintar es que después de muerto alguien mirará mis cuadros.
jueves, 9 de diciembre de 2021
El retrato en el arte: cualquier tiempo pasado fue mejor
El retrato en el arte: cualquier tiempo pasado fue mejor
- Joaquín Guzmán /Alicante Plaza
El Botticelli de la colección Cambó. Foto: Rober Solsona/EP.VALÈNCIA. Hace tres años tuve la suerte de presenciar una escena propia de otros tiempos: un amigo de Madrid se estaba haciendo retratar de cuerpo entero, en su propia casa y al natural, por un pintor de renombre venido expresamente desde Inglaterra y que entre sus retratados estaba la mismísima reina del otrora Imperio Británico. Durante el tiempo que durara su empeño, debido al considerable número de sesiones, estaría hospedado en un apartamento, propiedad del retratado, en la propia finca. Me llamó la atención la enorme colección de pinceles, de una longitud que sólo había visto en casas-estudio de pintores del siglo XIX, y también ese aspecto entre bohemio y aristócrata que lucía con colorido pañuelo sobresaliendo del bolsillo de una americana que no se quitaba para pintar. Ante todo, dignidad. Sin duda una escena de otra época que dudo vuelva a presenciar, porque, seamos claros: el siglo XXI ya no es tiempo para ir haciéndose retratos. Una pena.

El cuadro que hoy concita todas las miradas en nuestro Museo de Bellas Artes es un recién llegado por tiempo limitado. Se trata del fantástico retrato de Michele Marullo Tarcaniota, un humanista residente en Florencia, aunque de origen griego, pintado por Sandro Botticelli en el último cuarto del siglo XV. Dicen que Heini “el barón”, Thyssen afirmó en una ocasión que lo que más envidiaba de la colección Cambó es que nunca podría tener en su fabulosa nómina de cuadros un retrato de Botticelli. Se refería al que hoy tenemos en Valencia que fue adquirido por el político y financiero español Francesc Cambó en 1929 ya por entonces por una cifra fabulosa: 1,2 millones de pesetas. El catálogo de obras del artista no es amplio y los retratos ocupan una parte pequeña de esa relación, por ello el año pasado se subastó por nada menos que 92 millones de dólares Hombre joven sosteniendo un medallón en la subasta más célebre de las celebradas en la pandemia. El “cuadro del momento” en el Bellas Artes comparte miradas con la obra icónica del museo que no es otro que el autorretrato de Velázquez.
El más famoso y observado del mundo es el retrato de busto de una mujer envuelta en misterio en cuanto a su identidad, que cuelga de una de las paredes del Museo del Louvre, y el más fotografiado del Rijksmuseum de Amsterdam es una compleja escena pintada por Rembrandt, La ronda de noche, que contiene hasta 18 retratos costeados por cada uno de los retratados. Uno de los cuadros más importantes de la National Gallery de Londres, pintado por Hans Holbein en 1533, contiene el retrato de cuerpo entero de dos embajadores Jean de Dinteville y Georges de Selvey y, finalmente, el cuadro con mayúsculas del museo del Prado es otro retrato familiar que no merece mayor presentación, porque todos ustedes ya saben cual es. Algunas de las obras más caras jamás vendidas son también retratos de hombres y mujeres pintados en los últimos cincos siglos como los dos Rembrandts adquiridos, hace dos o tres años, por el Rijksmuseum y el Louvre “a pachas” debido al enorme montante de la operación (160 millones de dólares). Aunque lo dicho nos llevaría a concluir que es, por tanto, el del retrato el género más buscado y por tanto cotizado en galerías, anticuarios y subastas, la contestación estaría llena de “dependes”. Para que un retrato concite el interés debe reunir unas características muy determinadas, pues de lo contrario pasa a la cola de obras de arte verdaderamente interesantes. Los ejemplos son múltiples: pocos buscan un retrato masculino pintado por Sorolla o Pinazo, por muy excelentes retratistas que fueran: quien busca un Sorolla o un Pinazo, jamás busca un retrato. Los retratos del siglo XIX y XX para que tengan interés y, de ello, un precio a tener en cuenta, han de contener, a ser posible, un rostro femenino, y en este último caso, ser mujer atractiva, y vestir con cierto colorido y, a ser posible, lujo en los tejidos, peinado o joyas. Los retratos pueden estar en los dos extremos de una colección: ser las obras más preciadas por el personaje retratado y las historias que rodeen a la obra como las que les he citado al principio, o carecer por completo de interés comercial. La primera década del siglo XIX que coincide con el esplendor de ese estilo de corta duración llamado Imperio, marca el punto cronológico en que un retrato despierta el interés coleccionista o no. Un aceptable retrato del siglo XVIII y más si cabe del XVII, por no hablar del Renacimiento, tiene un valor sensiblemente superior a otro del XIX o XX de, incluso, mayor calidad.

La del retrato como género artístico es una historia llena de meandros en un río que, como el Guadiana, aparece y desaparece. Los primeros retratos se desarrollan en la antigüedad egipcia y persa en figuras escultóricas y monedas. Aunque el ser retratado es un privilegio sólo destinado a personajes verdaderamente importantes o ricos, no decae su práctica en formato escultórico o pictórico ni en Grecia ni en la Roma clásica, hasta su decadencia a partir del siglo IV. Merece la pena mencionar aquí los impresionantes retratos naturalistas, sobre tabla, de El Fayum hallados en un número cercano al millar, junto a las momias en el Egipto Romano, y que se pueden datar entre los siglos I al IV de nuestra era. A partir de ahí sobreviene un período de oscuridad y decadencia estilística y técnica, poco estudiado todavía, en la que el retrato constituye una auténtica rareza, sin que se recupere hasta el final del gótico, nada menos que diez siglos después, puesto que a lo largo de la Edad Media los intereses iconográficos son otros, como bien se sabe.
Es al final del gótico cuando la mirada se vuelve a dirigir al hombre y el retrato vuelve a emerger en los trípticos destinados a los altares de las capillas, más concretamente cuando los comitentes de las obras solicitan del artista, para eso pagan, compartir la escena con figuras propias de la iconografía cristiana. Ese es el comienzo de la época más esplendorosa para este género que transitará por el Renacimiento, Barroco, Neoclasicismo y Romanticismo hasta arribar con pujanza hasta el mismo siglo XX. En ese instante, sin que decaiga, es cierto que debe compartir popularidad con la fotografía, principalmente por lo económico que suponía, que permitió acceder a los estudios fotográficos de sus ciudades a gentes de casi todas las clases sociales. El siglo XX con la técnica fotográfica implantada, el retrato sigue siendo un signo de status económico e importancia social para quienes posaban para los artistas, frente a la fotografía, más popular y accesible. Hoy en día, el arte del retrato se ha visto relegado hasta niveles que no se veían desde siglos atrás. y mucho me temo que el retrato artístico será cada vez más una reliquia propia del pasado o una excepción en la producción de los artistas. El retrato requiere notable técnica pictórica, reposo, concentración … y clientes. Los dispositivos tecnológicos más que nunca permiten el “hazlo tu mismo” y el retrato pictórico no está ya entre las opciones más solicitadas. Téngase en cuenta que para que exista un retrato ha de haber antes un encargo. No es una opción destinar buenas horas de nuestro tiempo a posar, y el coste se puede destinar a otros menesteres propios de la vida moderna. El retrato da para mucho, así que habrá que hablar de retratos valencianos en el próximo artículo: sería injusto citar aquí un puñado y dejarse en la palestra otros tantos de especial relevancia: retratos en las paredes oficiales, en parques y jardines o recién adquiridos por museos…

martes, 7 de diciembre de 2021
jueves, 2 de diciembre de 2021
lunes, 29 de noviembre de 2021
"Los cerezos en Japón" Libro regalo de Haiku y senryu de Mª Consuelo Giner Tormo, con 34 ilustraciones de Palmeral
Se acaba de publicar un mgnifico libro regalos titulado: "Los cerezos en el Japón" de María Consuelo Giner Tormo, ilustrado a todo color con 34 haiga o ilustraciones de Ramón Palmeral. Editorial ECU de San Vicente del Raspeig (Alicante-España). ISBN: 978-84-18573-37-8
Año 2021
Autora de los haiku y senryu
Autor de las ilustraciones
マリア・コンスエロ・ギナー・トルモによる「日本の桜」と題された壮大なギフトブックが出版されました。34の俳画またはラモン・パルメラルによるイラストがフルカラーで描かれています。サンビセンテデルラスペイグの編集ECU。 ISBN:978-84-18573-37-8
アリカンテ-スペインArikante - SupeinMaria konsuero ginā torumo ni yoru `Nihon no sakura' to daisa reta sōdaina gifuto bukku ga shuppan sa remashita. 34 No haiga matawa Ramon parumeraru ni yoru irasuto ga furukarā de egaka rete imasu. Sanbisentederurasupeigu no henshū ECU. ISBN: 978 - 84 - 18573 - 37 - 8
jueves, 25 de noviembre de 2021
Comida de Navidad de la Sociedad Filatélica y Numismática de Alicante, 25 de noviembre 2021
Mi cuando "Proyección espacial" le tocó a Juan Antonio Llácer
miércoles, 6 de octubre de 2021
Salón de Otoño en la Asociacion de Artista de Alicante, 2021. Cuadro de Palmeral
http://aaalicantinos-blog-oficial.blogspot.com/2021/10/inaugurado-el-salon-de-otono-2021.html
(Palmeral con su hijo David en la exposición)
(Palmeral delante de su obra "La muñeca de porcelana rota"
Con esta obra no trato de agradar al público espectadors, sino trato de impresionale, provocarle una emoción. Actualmente la obra debe impresionar más que dar belleza.
En arte la belleza no es un valro en sí.
Se ha editado un magnífico catálogo de la exposición, octubre 2021EXPOSICIÓN DE AMALIA NAVARRO JARA, en Centro Cultural MVA Málaga
NOTICIAS 2021

EXPOSICIÓN DE AMALIA NAVARRO JARA
ARMONÍAS
11 NOVIEMBRE 2021 - 7 ENERO 2022
CENTRO CULTURAL MVA
MÁLAGA

AMALIA NAVARRO
PINTORA
COMENTARIO DE JULIO CALVET BOTELLA
MAGISTRADO, ESCRITOR Y VICEPRESIDENTE DE F. V. PATRONATO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA CIUDAD DE ORIHUELA
Frente a la luz no queda otra opción sino
tener los ojos en actitud de espera.
JOSÉ LUIS VALLEJO MARCHITE
Frente a la luz, y frente al silencio que evocan los misterios de la vida. Y no misterios oscuros. Son misterios luminosos. Es lo que a mí me sorprende de la soberbia pintura de Amalia Navarro Jara. Me quedo quieto ante sus cuadros que me llenan de puertas abiertas. Hay un futuro apenas escondido. Pero hay un futuro. Una promesa de vida. Encrucijadas de lugares a los que invita a entrar sin oscuridad.
Sus cuadros tienen para mí la mirada llena de nobleza de su autora, porque Amalia en sus cuadros nos abre un horizonte sereno. Y al mirar sus cuadros, me quedo quieto. Me quedo frente al horizonte. Un horizonte con figuras escondidas. Quisiera poderme sentar en esa silla de su cuadro Ausencia. Y esperar. No sé quién puede ser el ausente. Acaso su padre, José Navarro Meseguer, que le señaló el camino de la vida y el afán de la pintura. Y le dejó, prendido desde niña, el aroma del color de los óleos blancos. Siempre estará presente en Amalia el color de los óleos, que impregnarán el inmenso arte de la pintora.
Un pintor nos deja la plenitud de la vida. Amalia no puede ocultarnos su alma andaluza. Y es que Amalia es malagueña, del pueblo de Álora, que es uno de los corazones de la Andalucía, como a mí me gusta llamarla. Porque Andalucía es patria de artistas. De artistas inmortales. De Giraldas y de Medinas. De cantares y de poetas. Y de grandes pintores. Andalucía y Sevilla siempre me recuerdan al benefactor don Miguel de Mañara encargándole al pintor Bartolomé Esteban Murillo que le pintara con urgencia los cuadros de imágenes religiosas con los que vestir el Hospital de la Santa Caridad. Y Amalia Navarro, respondiendo a un encargo similar de la Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate de Orihuela, nos ha dejado para siempre, retratado en su pintura, al gran papa Juan Pablo II, elevado ya a la santidad, con sus brazos abiertos que parece recibirnos con mirada de amor y de ternura desde su capilla en el Santuario de la Patrona de Orihuela.
Y como no podía ser de otra manera, Amalia se encontró en su caminar con el pintor Diego de Silva y Velázquez. El pintor sevillano que nos dejó ese Cristo Crucificado, que es como la obra maestra de la serenidad y la belleza. «¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?», le preguntara don Miguel de Unamuno desde su poema «El Cristo de Velázquez», lleno de trémula emoción.
Y en los lienzos de Amalia Navarro, nos aparecerán El dios Marte, El papa Inocencio X y La infanta Margarita de azul apoyados en las paredes blancas, no como abandonados, sino esperando ser situados sobre el alto de las paredes. Esas paredes impecables de los cuadros de nuestra gran pintora. Pero sobre todo estará allí el que es para mí el mejor cuadro velazqueño: Las Meninas. Yo me pasaría, sentado en ese banco de madera, situado frente al cuadro de Velázquez, que hay en el Museo del Prado, horas y horas, contemplándolo. La infanta Margarita, jugando con sus damitas, los enanos de la corte, Mari Bárbola y Nicolasito Pertusano, el perro favorito, una dueña, un caballero una puerta que atraviesa otro caballero y los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, reflejados en un espejo, y, como llenándolo todo, el pintor Diego Velázquez, ante su lienzo, paleta y pincel en mano... Pero ¿dónde está el cuadro?, se preguntara Teophile Gautier. Y Amalia Navarro nos lo dice, con voz muda, pero con la luz blanca de su pared. Aquí lo tenéis, como contestando al escritor francés, y también a todos nosotros.
Velázquez, el pintor sin par, y Amalia Navarro Jara junto a él. Compartiendo su arte, entre sus habitaciones y puertas blancas. Luego veremos unos magníficos retratos. La corte de los Austrias. La corte del Siglo de Oro. Encontrarse junto a esos retratos de Amalia Navarro es como trasladarse a un mundo inmortal, y casi quisiéramos haber podido estar entre ellos, y conocer al propio rey Felipe IV, a su hermano Fernando de Austria y a su hermana María Ana de Austria, y otra vez a Mari Bárbola y hasta al propio esclavo del pintor, Juan de Pareja.
Luego, y apartándose del pintor sevillano, Amalia nos pinta su homenaje al pintor aragonés por excelencia, don Francisco de Goya y Lucientes, con su cuadro más famoso, entre blancas paredes, de los Fusilamientos, de la montaña del Príncipe Pío, o del mes de mayo en Madrid, que tanto vale, y después sus cuadros homenajes a Carlos de Haes, López Villaseñor Magritte y Antonio López, para luego acabar cediéndonos al descanso en sus habitaciones, sus sillerías y sus pasillos, y un autorretrato espléndido de sí misma. Y como Amalia Navarro es gentil, nos abre las puertas de su arte con esta exposición memorable. En Málaga, y en el Centro de Cultura MVA —María Victoria Atencia, la gran poetisa malagueña—de la Diputación Provincial de Málaga.
La pintura de Amalia Navarro .Jara rezuma nobleza, como ella misma. Dama de la Real Orden de San Antón de Orihuela y de su Capítulo de Gobierno y miembro electo del Consejo Asesor de la Fundación de la Comunidad Valenciana Patronato Histórico-Artístico. Y es que Amalia, sin perder su alma andaluza, en su residencia orcelitana es persona muy querida y reconocida.
No es posible en estas breves líneas intentar siquiera mínimamente decir sus muchos premios obtenidos en certámenes nacionales e internacionales y sus muchas exposiciones realizadas, pero me permitiré citar el primer premio del XIV Certamen Nacional de Pintura de Castellón, el primer premio en el Certamen Nacional de Artes Plásticas Ciudad de Palencia de 2011 o el primer Premio Internacional de Pintura Toledo Puche, en Cieza (Murcia).
Y en este año, en su querida Andalucía, en su querida Málaga, se abren las puertas a esta gran exposición que hoy contemplamos de la gran pintora, Amalia Navarro Jara. Gracias, Amalia, por la luz que irradian tus cuadros. Gracias por traernos cogidos de tu mano los cuadros de Diego de Silva y Velázquez sobre tus paredes y los perfectos y bellos retratos de su corte. De tus homenajes pictóricos y de tus grandezas y silencios. Gracias por tu brillante exposición. Por tus afanes y pinceles.
Publicado el blog de la Real Orden de San Antó Orihuela

















