domingo, 9 de diciembre de 2018

Julio Le Parc a los 90 años Nueva York expone en Nueva York, donde está el dinero


             Julio Le Parc presentado por Iria Candela



Se encienden las luces de Nueva York para Julio Le Parc a los 90 años /Arte Informado
El MET-Breuer acoge su primera gran exposición en un museo de Nueva York, con la que, además, se convierte en el primer artista latinoamericano en realizar una exposición en vida en el MET, se celebra su regalo de 24 obras y también su 90 cumpleaños. 
Con más de 50 obras, "Julio Le Parc 1959" presenta una selección sustancial, nunca antes vista, de gouaches de uno de los años más prolíficos y transformadores de la carrera del artista, el de 1959. Obras geométricas de pequeños formatos y consideradas como sus primeras investigaciones sobre el color y el desplazamiento de la luz realizadas a su llegada a París.

Afirmado sobre el brazo de la gran coleccionista y filántropa uruguaya-venezolana Estrellita B. Brodsky y junto a uno de sus hijos, Yamil Le Parc, pero caminando firme y de manera elegante a sus noventa años, el gran artista argentino Julio Le Parc (Mendoza, 1928) hacía su esperada aparición en la sala de exposición de la segunda planta del MET-Breuer, en pleno Upper East-Side neoyorquino, donde su exposición "Julio Le Parc 1959", se podrá ver, desde hoy hasta el próximo 24 de febrero.
Ha tenido que alcanzar los noventa años para que Le Parc, considerado uno de los artistas latinoamericanos más destacados de su generación con uno de los corpus de obra en arte cinético y óptico más interesantes e importantes desarrollado desde mediados de la pasada centuria, tenga su primera gran muestra individual en un museo neoyorquino, con la que, además, se convierte en el primer artista latinoamericano en realizar una exposición en vida en el MET, se celebra su regalo de 24 obras al museo metropolitano y su 90 cumpleaños.
Recién llegado de Buenos Aires, en donde ha inaugurado 'Sphère Acier Miroir', su última creación para la Torre Corporativa del Banco Galicia, Le Parc, en todo momento, estuvo acompañado por la curadora de la muestra, la española Iria Candela (Santiago de Compostela, 1976), primera curadora de Arte Latinoamericano "Estrellita B. Brodsky" del Metropolitan Museum of Art - MET. Ambos intercambiaron pareceres mientras iban parándose frente algunas de las 54 obras que reúne esta exposición. 
Imagen de la entrada a la exposición
Sin duda, se trata de una selección sustancial, nunca antes vista, de gouaches de uno de los años más prolíficos y transformadores en la carrera del artista, el de 1959, que da título a la muestra. Obras geométricas de pequeños formatos que son consideradas como sus primeras investigaciones sobre el color y el desplazamiento de la luz realizadas a su llegada a París. 
Como se ha encargado de recordar el artista, él llegó a Francia en el 1958, con 30 años, y disponía de las 24 horas del día para él, al tener una beca del gobierno francés. Trabajó lo que más podía a través de sus ideas empleando los pequeños materiales que podía comprar como cartones y gouaches, que es el material que ahora se presenta. "Fue la primera vez que me pude dedicar por completo a mi arte", ha reconocido un emocionado Le Parc.
Entre las obras que se pueden contemplar, bajo la luz tenue que inunda las salas por motivos de conservación de los delicados gouaches, están obras de su colección particular y algunas de las regaladas, tal y como reza en las cartelas. 
Julio Le Parc e Iria Candela, durante la presentación a los medios.
Entre estas últimas, dos obras históricas, 'Contorsion sur trame 1966'  y su instalación 'Continual Light Cylinder', 1962/2018, ubicada en una sala totalmente a oscuras, que corta en dos el recorrido. Dicha instalación, realizada en madera, espejo de plexiglás y activada por un proyector y motor, es toda una declaración de intenciones y un gran ejemplo de las altas cotas alcanzadas en el arte cinético por el mendocino.
Aunque mucho menos majestuosos por su pequeño formato, sus gouachés de 1959, en los que juega con el color, las formas circulares o los cuadrados, como en 'Homenaje', 'Ordenación Ambivalente', 'Desarrollo de Círculos y Cuadrados' o 'Post-Imagen Variante', por citar solo algunos, son los protagonistas absolutos de esta muestra. 
Unas obras que le traen muy buenos recuerdos y que le emocionan al ver como están colocadas ahora en la exposición, según ha comentado el artista, quien ha añadido que "me reafirmo en la idea de que había una potencialidad de desarrollo. La resonancia de ellos mismos hizo que hubiera una continuación". 

Para Le Parc fue muy importante en su proceso creativo despreocuparse del éxito inmediato o crear una imágen marca. "Mi preocupación era como sacar más de mi mismo", ha querido destacar el artista en respuesta a una de las preguntas de la curadora de la muestra.
Por su parte, Iria Candela, ha subrayado que "parecen ejecutados por una máquina, ya que apenas se ve el trazo del artista". Candela es también la curadora de la primera gran exposición en los Estados Unidos en más de cuarenta años del artista argentino-italiano Lucio Fontana (Rosario, 1899 - Italia, 1968) del que fue alumno Le Parc. Las dos exposiciones convivirán durante un mes.
Sus obras de pequeño formato, que ahora se pueden degustar en el MET, son la antesala de lo que vendría más tarde: un aumento en la escala de su obra. Lo que busca con ese incremento, según sus propias palabras, es que "el espectador esté circundado, que la presencia física del espectador sea más importante". 

Porque si algo define al arte cinético, o como él prefiere denominar, 'arte experimental', eso es la 'participación  y la interacción con la obra del espectador' y Le Parc como pocos lo ha llevado a sus últimas consecuencias.
Tildado con justicia de visionario, Le Parc pertenece a una generación de artistas latinoamericanos que han aportado al arte mundial la excelencia y la apertura a nuevas posibilidades expresivas contemporáneas, y que, desde hace unos años, los grandes museos estadounidenses les han comenzado a prestar la atención de la que han sido privados durante muchas décadas.
Al ser preguntado ¿por qué no había tenido antes una exposición en un museo neoyorquino? Le Parc ha respondido que "a comienzos de los años 60 las tendencias donde los norteamericanos no tenían dominio, como el arte cinético, el op art o los nuevos realistas franceses, que son el equivalente del pop, 'quedaron de lado o relegados'. Ahora parece que pueden ser valorados en su justa medida".
Una puesta en valor de la que tiene buena culpa, dado el esfuerzo e interés que demuestran con su apoyo directo, los grandes coleccionistas de Arte Latinoamericano afincados en los Estados Unidos, o mejor dicho en Nueva York.
De hecho, la exposición es posible gracias a la Daniel and Estrellita B. Brodsky Family Foundation, de ahí que la encargada de su curadoría sea Iria Candela, la curadora Brodsky en el MET y contase con la presencia de la coleccionista Estrellita B. Brodsky. La mecenas, además de próxima al artista, a quien colecciona, también fue la curadora de "Julio Le Parc: Form into Action", su primera gran muestra en los Estados Unidos celebrada en el PAMM, de Miami, que luego viajó al Instituto Tomie Ohtake, de Sao Paulo, contando ambas con la consultoria artística de Yamil Le Parc.

Todo apunta a que Brodsky ha sido la gran valedora y artífice de que se produzca el importante regalo de Le Parc al MET, un museo al que está muy vinculada desde hace años y en el que su marido, el reconocido empresario neoyorquino Daniel Brodsky, es el Presidente de su Junta Directiva.
Además, brindan apoyo adicional  Tony Bechara, artista, coleccionista y presidente emérito del Patronato de El Museo del Barrio, en Nueva York, quien recientemente ha donado un millón de Dólares para apoyar los programas de educación y curaduría de ese museo; y el Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA), una iniciativa impulsada y liderada por el filántropo Ariel Aisiks; y la Latin American Art Initiative del MET. 
Con esta gran exposición y su entrada en los fondos del MET es de esperar una mayor apreciación en la obra de Le Parc por parte de los coleccionistas estadounidenses. No hay más que seduzca a un coleccionista que ver cómo un importante legado de obras de un artista y en este caso consagrado y aún vivo ingresa en uno de los mejores museos del país. Todo un axioma en términos de mercado.
Precisamente, a poca distancia del MET-Breuer se encuentra la sede neoyorquina de una de sus galerías representantes, la brasileña Nara Roesler, que, desde su llegada a Nueva York, viene colaborando con distintos operadores locales, entre ellos, Another Space, el espacio que Estrellita B. Brodsky ha fundado bajo el paraguas de su fundación familiar en el barrio de Chelsea. 
En los últimos tres años, la galería dirigida por Daniel Roesler le ha dedicado a Le Parc sendas exposiciones en sus espacios de Nueva YorkSão Paulo e Ipanema (Río de Janeiro). Con dichas muestras demuestra gran interés por visibilizar la obra de este artista, a quien, ahora, a sus noventa años se le encienden los potentes focos de Nueva York, o sea, de la capital del mercado del arte.